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La Blinda Rosada
 ECUADOR
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POEMAS
Del laberinto
En vano gira el círculo
You can never drink of it
EDGAR ALLAN GARCÍA
(1959)
 
   

Nació en Esmeraldas. Profesor universitario de creatividad y expresión literaria. Realizador y guionista de televisión. Traductor al español de A. Ginsberg, A. Akhmatova, W. Szymborska, D. Thomas, H. M. Enzensberger, William Carlos Williams, entre otros. Autor de 16 libros de poesía, narrativa, ensayo y antologías. Ganador de diversos premios nacionales e internacionales de literatura, en varios géneros. Ha realizado talleres de creatividad literaria en Ecuador, Argentina, Uruguay, Chile y Estados Unidos. Ex-Viceministro de Cultura del Ecuador.
Ganador de la Primera Mención Pablo Neruda 1999 en la Segunda Marathon Electrónica de Poesía organizada por la Fundación de Poetas con los trabajos publicados en esta página. Es miembro activo de la lista de correo de la Blinda Rosada y seleccionó prácticamente todos los poetas ecuatorianos que se reseñan en esta sección.

E Mail: garsol@ecuanex.net.ec
Página Web: www.inter-dec.com/edgarallan

 
     
 
DEL LABERINTO
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Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra,
traspasado de un rayo de sol:
y de pronto atardece.
SALVATORE QUASIMODO
 
     
 

un pitillo clandestino 

le esfuma los sesos

lo fuerza a universos blandos 

a lentas brazadas hacia

ninguna parte


la habitación del lunático

se llena de escarabajos 

que cantan hey jude en el oscuro 

remolino de su cerebro


al anochecer los sueños

se tornan peces abisales

alguien gruñe en los corredores 

del internado

un espectro -tal vez un ángel- cruza

desnudo el patio de los eucaliptos


oh magna mater

el muchacho abandonado entre gorilas

obtuvo cero en supervivencia 

veinte en evasión cotidiana

puro humor retinto señora

puras lecturas heréticas señora

purísimo retozo de cachorro de loba


desde que encontró un fanal 

de palabras en un libro de alas amarillas

(esas cabezas que hoy ves, 

no solo de beatos obtusos,

sino también de hombres libres, 

serán mañana, todas ellas, 

aplastadas por los pies 

indiferentes de los alfareros)

ha empezado a tejer una farsa

de sombras dantescas

en las paredes del claustro


una madrugada escribió: somos

esta inmensa casa de locos

crujiendo sobre el acantilado

si nada ha de evitar el derrumbe

ven acurrúcate sobre mi pecho

blanda criatura de la muerte


es difícil sobrevivir

con este inútil corazón sin garras

-murmura solitario-

me asfixia esta sobria ebriedad 

de macho cabrío mientras mi bálano

enloquece entre sábanas rotas


nada se parece más a la locura

que el insomnio: noche tras noche

una mujer casi niña entra desnuda

al camarote del capitán garfio

¿te gustan mis senos?

pero al momento de izar velas

se la llevan las arpías al demonio


el amor es ahora un cuadro de boucher

una andanada de faunos trepando

por los biselados sonetos de valéry

la imagen de una perra dorada 

que juega en los intervalos muertos


a veces un sueño nudoso se atreve 

a fabular una cometa sobre el cementerio marino

pero no llega 

el viento


máscaras de colores 

se ciernen sobre su rostro

es todo lo que ven los que no ven 

detrás

-en carne viva- 

esa expresión de horror o asombro 

que no cesa


tras la primera muerte 

lo supo: "infancia" es un juguete 

que se rompe demasiado pronto

apenas desechados

de una placenta que envejece

empezamos a morir 

a medida que nos sacan la madre


dime

odiado siamés

hueso de mis huesos 

¿no sería mejor nacer hacia atrás.

salir para adentro. subir para abajo. 

o caer hacia arriba?

 
 
 
EN VANO GIRA EL CÍRCULO
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Los labios no se posan en los labios,
buscan la herida sobre el cuerpo amado.

LAWRENCE DURELL BALTHAZAR
 
 

 

 

 
 
te recuerdo 

con el halconero nietzsche bajo el brazo 

con tus lentecitos lennon

citando a proust de memoria 

recitando 

al turbulento carnal sensual 

whitman de creo en la carne 

y en los apetitos 

al khayyám de labio sobre labio

y entre ambos la sangre corriendo


recuerdo tus huesos sumergidos 

en la danza felina del tai chi

loca boca sanguijuela

acupuntura de pezones sobre mi pecho 

y toda tú 

(que era todo lo que yo tenía) 

volteando mundos 

rompiéndole el coxis al dogma 

empujando la vida

con ese amor trepidatorio/oscilatorio 

intensidad 10 en la escala salamandra

mientras alguien 

dentro de mí gritaba tuyo 

(tú/yo)


hundido en los belfos de la noche 

reloco recuerdo tu cuerpo deambulando 

por mi cuarto 

decapitada te hundías en mi lengua 

había oscurecido en un crujir de huesos 

y maltrecho tambaleaba 

nuestro castillo de naipes

de pronto nos habíamos convertido 

en el pasado de un futuro que desconocíamos

cada acto devino simulacro 

o recuerdo anticipado


las nueve menos cinco dices 

y te volteas hermosa pálida clandestina 

me tengo que ir amor 

te vistes en cámara lenta 

me ten go que


maldita sonrisa trizada 

malditos ojos de rata en invierno 

¿por qué sonámbulos empezamos 

a caminar sobre cenizas?

la noche que los dioses emigraron 

supimos que también nosotros estábamos 

hechos de destierros

de agonías acumuladas 

de puentes que nadie cruzará jamás


adio mio amore/ 

io qui mi dolgo/ sensa morte sola

venir bwana venir yo abrazar yo besar

ay no seas meloso oso

no os resistáis mi dulcísima dulcinea

¡atrás caballero que por dios no respondo!

ah señora sabéis que el amor fuerza tan fuerte

que fuerza toda razón/ una fuerza de tal suerte

que todo lo convierte/ en su fuerza y afición


no no era aquella repentina soledad 

la que nos sorprendía desencontrados

era que habíamos muerto 

y estábamos descubriendo otra vida

era que nos habíamos soñado con tanta locura 

que costaba reconocernos en los espejos

y en ese silencio atropellado 

de palabras confusas 

ya revoloteaba mi miedo y tu odio 

mi rencor y tu espanto 

esbozos de un grito prohibido 

porque pretendimos descielar

¿con qué derecho? 

la dura cordura del dolor


¿entonces un alarido tuyo 

bastará para sanar mi alma? 

¿entonces un alarido mío bastará 

para sanar la tuya?

ah miladi breve tránsito 

entre la nada y la nada somos

memoria de espectros a contraluz

devorándonos 

somos


yo hurgo tú hurgas nosotros hurgamos

en la sombra en el pecho 

en la muerte

y no hay nada sino este oscuro 

abrazo este anzuelo desnudo 

que grita te amo dragona 

hoja de hierba cántara rota


tu rostro 

gesticula en los espejos del cuarto

cormorán entre la niebla 

reverberación de ecos

que todavía escucho escucho escucho

pero ya sabíamos: una vez abiertas 

las alas no queda más que capitular 

ante las emboscadas del destino

¡ah cannabis! 

¡ah gusano que te sueñas mariposa! 

¿quién nos conformó así/ que hagamos

lo que hagamos siempre/ tenemos la actitud 

de quien se va?


todavía veo tu rostro desorbitado 

como queriendo decir o gritar 

o gemir astillas niños muertos 

recuerdos de otras vidas

atrapada en mi mente 

aún eres una sombra que huye 

con mi angustia lamiéndote las espaldas 

¿me llamarás?

¿me morirás? ¿me te odiarás?


te recuerdo lilith o emma o anaís

caracol nocturno bajo mis ingles 

en un tiempo sin tiempo 

cuando yo no era sino un guerrero ciego 

cabalgando sobre una pradera solitaria 

y tú relámpago o danza de grulla

en una grieta profunda.

 
 
     
 
YOU CAN NEVER DRINK OF IT
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—No se dice drink of it, señora Gregorio,
lo que usted quiere decir es think of it.
MALCOM LOWRY
(Bajo el Volcán)
 
     
 
me bebo la tarde (la luz mortecina 

de la tarde) me bebo la ciudad (sus 

pasadizos ocultos sus disecciones 

aleatorias su ciego empeño en

incubar azuladas doncellas) me bebo 

el chasquido de unos ojos (arcanos

recintos donde un furtivo daimon 

se agita) me bebo la noche efervers-

cente (emboscadas de mujeres movedizas 

labios efímeros o lenguas rapaces 

estallidos de mar contra el insomnio) 

me bebo recuerdos amarillos (fugacidades

que el tiempo disecó y ahora guarda 

en pequeñas hornacinas blancas)

me bebo los años que he muerto bus-

cándola (en vano te soñaron mis estíos 

hembra proteica cuerpo mandala 

rostro de bailarina asiria

subiendo con las crepitaciones)

me bebo el resplandor oscuro de 

la luna (pienso en ancianos 

marchitos amasando vidas secretas 

en santos agazapados 

ardiendo sobre llamaradas frías 

en hermafroditas que un día 

tuvieron el coraje de renunciar 

al cielo prometido para vadear 

el pozo de las revelaciones)

me bebo a mí mismo (es tan 

difícil escoger entre promesas 

decoradas con amuletos inservibles

o el manantial que profané hasta 

desencontrarme o esas precarias 

esfinges para resucitar lázaros ajenos 

¡denso engrudo donde quedaron 

atrapadas mis antiguas marionetas!)

me bebo el amanecer (un caracol 

absorto ante su propia huella

yace sobre la arena húmeda

una gaviota se ha perdido mientras 

retozaba entre hendeduras de basalto

el borracho continúa sobre el peñón

vigilando el ritmo ciego de las mareas

le han permitido sumergirse 

en su lenguaje inútil en esa lucidez 

errática y maldita que los cuerdos abominan

pero afirman -quienes saben- que ya ninguna 

cofradía podrá unir los cabos sueltos 

y que una madrugada -para felicidad

de los turistas- terminará 

por ceder al llamado de las aguas) 

me bebo el sol (bestia 

oronda y perezosa 

que me empuja al 

barranco). 
 
     
     
 

No temas a la perfección. Jamás la alcanzarás.
SALVADOR DALÍ

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