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Poesía argentina
     

Julio Cortázar

POEMAS
Tala
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CUENTOS
Cortísimo metraje

 

JULIO CORTÁZAR
(1914 - 1984)
 
   

Nació en Bruselas, Bélgica y murió en París, Francia. Cuentista, novelista, ensayista y poeta. Con el seudónimo de Julio Denis publicó su primer libro de poemas, Presencia (1948). Su revolucionaria novela Rayuela (1963) lo catapultó a la fama internacional de inmediato.
Otras obras: Bestiario (1951); Final del juego (1956); Las armas secretas (1959).

 
   
Tala
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Llévese estos ojos, piedritas de colores,
esta nariz de tótem, estos labios que saben
todas las tablas de multiplicar y las poesías más selectas.

Le doy la cara entera, con la lengua y el pelo,
me quito uñas y dientes y le completo el peso.

No sirve
esta manera de sentir. Qué ojos ni qué dedos.
Ni esa comida recalentada, la memoria,
ni la atención, como una cotorrita perniciosa.
Tome las inducciones y las perchas
donde cuelgan palabras lavadas y planchadas.
Arree con la casa, fuera todo,
déjeme como un hueco o una estaca.

Tal vez entonces, cuando no me valga
la generosidad de Dios, ese boy-scout,
y esté igual que la alfombra que ha aguantado
su lenta lluvia de zapatos ochenta años
y es urdimbre nomás, claro esqueleto donde
se borraron los ricos pavorreales de plata,

puede ser que sin voz diga tu nombre cierto,
puede ocurrir que alcance sin manos tu cintura.

 

 
     
 
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Este reloj pulsera
regalo de Paul Blackburn este reloj que
tras de una ventanita a la derecha

va marcando la fecha

para que cuando sea mediodía se sepa que es el ocho de septiembre
y al otro mediodía ya es el nueve
y al otro el diez y al otro el once pero
ocurre algo terrible y es que cuando
llegan las tres y cuarto de la tarde
diariamente a esa hora soñolienta
en que se está a caballo entre el almuerzo y el high tea
de golpe ya no hay fecha no se sabe
en qué día se vive es pavoroso
que las agujas tapen la puertita
y no se sepa más la fecha
y que a las tres y cuarto cada día
en la modorra verde de la siesta
nos hundamos de golpe en puro tiempo
en duración sin límite ni nombre
hasta las tres y veinte en que sabremos
que es el nueve de agosto
algo reconocible y familiar
la cuota cuotidiana con su número.
Oh Paul este reloj me duele en la muñeca.

 

 
     
 

¡Flores de cerezo, más
y más hoy! ¡Las aves tienen dos patas!
¡Oh, y los caballos cuatro!.
ONITSURA

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