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Se trata
de un balserito de mirada triste y con una historia tan conocida que sería
ocioso repetirla. Viene de un pueblo que ostenta el raro privilegio de
una dignidad a prueba de 40 años de bloqueo económico-criminal. Pero este
niño que soñaba un sueño ajeno, ahora ni siquiera sospecha que su tragedia
es el paño con que mezquinos intereses políticos confeccionan banderas.
Más allá de los eventuales cuestionamientos político-ideológicos de rigor
que le cuadran a cualquier forma de organización humana, Cuba es un estado
que se destaca en lo que a salud y educación se refiere, tópicos en los
que Estados Unidos apenas si alcanza el umbral de lo imprescindible. Los
índices de drogadependencia y de HIV también difieren enormemente de un
país a otro con una balanza que se inclina de manera favorable a la isla.
Para no hablar del aumento de la criminalidad infantil en las tierras
del tío Sam, donde no hace mucho dos criaturitas de escuela primaria aguardaron
la salida de sus compañeros y docentes para ametrallarlos a gusto con
un arma que los mismísimos serbios echaban de menos en el último conflicto
bélico. No se reportan casos análogos en Cuba, ni siquiera en la imaginación
de sus opositores más acérrimos. Los principios y costumbres de una sociedad
violenta y prepotente engendran individuos violentos y prepotentes. La
cultura de Smith & Wesson, Colt y Remington prevalecerá sobre la de Whitman,
Dickinson y Frost porque Estados Unidos hace ya mucho tiempo que descubrió
que la violencia es mejor negocio que la poesía. El propio Elián fue rescatado
de las garras de sus parientes-buitres en la pequeña Habana de los gusanos,
con un operativo militar que movilizó a 138 agentes federales armados
hasta los dientes allí donde una sola maestra jardinera hubiera bastado.
Algún día Elián evaluará si el naufragio que sufrió por la irresponsabilidad
de su madre, lo expuso a un peligro mayor que su rescate dirigido por la
irresponsabilidad del gobierno norteamericano.
El balserito ya es bandera. Es la bandera de la niñez desprotegida en
medio de un mundo violento e irresponsable.
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