| |
Es curioso
observar el énfasis antimonopólico de una sociedad fundamentalmente monopólica
como la norteamericana. Esto viene a cuento por el fallo de la justicia
de los Estados Unidos que dispone la división de Microsoft en dos o más
compañías, supuesta defensa de la libertad del consumidor mediante. Si
bien el Sr. William Gates III, más conocido como Bill, difícilmente pueda
ser considerado algo más que un ingenioso hombre de negocios, cabe concederle
el mérito de haber extendido la computación a sectores virtualmente impensables
hace apenas unos pocos años atrás, gesto nada frecuente en la saga de
empresarios norteamericanos de la madera de Hirsch ó Rockefeller que sí
contaron con el apoyo de su sistema judicial para fundar sus monopolios.
Bill había pirateado oportunamente el sistema operativo que dio en llamar
-en un esfuerzo de imaginación sin precedentes- Windows a la compañía
Apple que lo implementara en su proyecto LISA (1982) después de que Steve
Jobs (creador y, a la sazón, dueño de la manzanita) adquiriera legalmente
los derechos del sistema WIMP (Windows, Icons and Mouse Programming) pertenecientes
a los verdaderos padres de la criatura: la compañía Xerox Palo Alto Research
que lo había encajonado en 1976 por no encontrarle aplicación práctica
(¿?). Claro que el amigo Bill perdió el consecuente juicio y tuvo que
abonar a Apple unos $100.000.000, si bien para el momento en que hizo
efectivo el pago ya había obtenido un beneficio muchísimo mayor. Por qué
resulta este superpirata perseguido por un sistema acostumbrado a prohijarlos,
es un dilema que deberá tenernos sin cuidado a quienes no disponemos de
otro capital como no sea el de la palabra. Moraleja: los peces grandes
son comidos (o al menos seccionados) por otros peces más grandes.
|
|